La antigua cerámica de Níjar es hoy irrepetible. Ya no se cuece en horno de leña, ni se emplea el tradicional esmalte de sulfuro de plomo (galena) por su toxicidad. Ese modo de hacer ancestral es lo que le confería su idiosincrasia. Se aprecia las tres marcas del estrebe empleado en la cocción, tanto en su parte posterior como anterior.
Señales de uso: pelado en el borde, no visible de frente, y otro en la parte posterior.
25.5 cm diámetro, 5´5 cm altura
0,781 kg