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El Prisionero - Art Edition (Jack Kirby, Gil Kane) - Panini Comics/SD, 07/2019 | EDICIÓN LIMITADA


21 fotos EL PRISIONERO - ART EDITION (JACK KIRBY, GIL KANE) - PANINI COMICS/SD, 07/2019 | EDICIÓN LIMITADA (Tebeos y Comics - Art Comic)

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    hasta el domingo, 30 de enero
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    Estado: Muy Bueno (nuevo o como nuevo, sin señales de uso)


    TIPO: Edición limitada || GUION: Jack Kirby, Steve Englehart || DIBUJO: Jack Kirby, Gil Kane || PRÓLOGO: Mike Royer || MATERIAL SUPLEMENTARIO: Mike Allred, Steve Leialoha, Steve Englehart, ITC, Rick Davy || TRADUCCIÓN: Marcos Muñoz || EDICIÓN: Panini Comics/SD Distribuciones || FORMATO: Gran formato (tapa dura), 72 pág., il. col. y b/n, 33,5 x 25,5 cm  || ISBN: 9788416986538 || EDICIÓN ORIGINAL: The Prisoner Original Art Edition (julio, 2018), Titan Comics, Londres, Reino Unido.

    ¡Uno de los proyectos malditos Marvel que por fin ve la luz! Un impresionante escaparate para dos de las mejores leyendas del cómic: Jack «The King» Kirby y Gil Kane.

    Este volumen en formato «Art Edition HC» recoge dibujos perdidos hace mucho tiempo por Kirby y Kane, nunca antes publicados, basados en la clásica teleserie de culto británica de 1967, The Prisoner, protagonizada por el reconocido actor irlandés Patrick McGoohan.

    ¡También contiene facsímiles del guion original de Steve Englehart y artículos adicionales escritos por Englehart y Rick Davy, entre otros materiales suplementarios!

    El Prisionero es un thriller de espías, agil, con acción y aventuras, por un lado, y enigma alegórico por el otro. Comienza en Londres, y cuenta la historia de un hombre que, por razones no reveladas, un día dimite de un trabajo gubernamental (se sobreentiende, aunque no se dice expresamente, que como agente secreto). Cuando vuelve a su piso tras entregar su carta de dimisión, lo gasean y secuestran, y se despierta en un lugar sin nombre conocido sencillamente como «la Villa», del que aparentemente no hay escapatoria. Allí le arrebatan su identidad (su nombre, no obstante, nunca es dado a conocer) y le dan la designación «Número Seis», mientras una figura de autoridad conocida como «Número Dos» intenta «quebrar» su espíritu empleando diversas formas de tortura psicológica para descubrir los motivos de su renuncia. La villa en la que se encuentra prisionero es fascinante, pintoresca, insólita hasta el extremo, aparentemente idílica y por completo autosuficiente. De geografía hermosa, la Villa está construida en una isla desconocida (en la versión de Jack Kirby) o en una península montañosa y boscosa rodeada de mar y aislada del mundo por un inexpugnable muro (en la versión de Gil Kane). Los habitantes de la Villa no tienen idea de dónde están, y ni siquiera ellos tienen ya nombre: se han convertido también en números. Pero tienen algo en común: todos son prisioneros de una u otra forma, y todos han estado vinculados a trabajos altamente confidenciales de la naturaleza más secreta, para un país u otro. A la mayoría les han lavado el cerebro y han aceptado su nueva vida, integrándose en los quehaceres cotidianos de la Villa, e incluso en algunos casos alcanzando puestos de autoridad. Otros pocos luchan aún por sobrevivir como individuos libres. El Prisionero es uno de ellos, y hará todo lo posible por escapar y averiguar quién es el misterioso «Numero Uno». Así comienza la saga de los obstinados intentos de un individuo por conseguir librarse de un poder sutil pero opresivo... 

    Edición de un proyecto maldito sepultado durante décadas

    Uno de los proyectos malditos de Marvel fue la adaptación de la teleserie británica El Prisionero, emitida por primera vez en el Reino Unido en 1967.

    Durante la prodigiosa década de los setenta del siglo XX, la Casa de las Ideas se hizo con gran cantidad de derechos de obras literarias, cinematográficas o televisivas (Conan, Drácula, El planeta de los simios...) para adaptarlas al campo del noveno arte. Cualquier terreno valía en aras de continuar la creciente expansión. Entre ellas se encontraba el programa de televisión El Prisionero, protagonizado por el reconocido actor irlandés Patrick McGoohan (cocreador asimismo de la teleserie junto con George Markstein), una serie que contó en su día con una gran popularidad y cuyos derechos para edición en comic compró Marvel a mediados de los setenta, a petición del entonces editor Marv Wolfman. En un principio se le propuso dibujar la serie a Gene Colan, que lo rechazó. Wolfman buscó entonces a otro dibujante, consiguiendo el compromiso de Gil Kane, pero tras el cese de Wolfman como redactor jefe se le ofreció el proyecto a Jack Kirby, que llegó a realizar el primer número del cómic, adaptación de «La llegada», el primer episodio de la serie de tv. En 1976 se hacía público a través de uno de los canales habituales de Marvel, su Bullpen Bulletins, que en fechas cercanas se iba a publicar la adaptación de El Prisionero con el marchamo de la compañía impreso en su portada. Y eso jamás ocurrió. Se sabía que existió la dichosa intentona porque gente que trabajó en ella, caso del guionista Steve Englehart, así lo declararon a los cuatro vientos cuando Kirby, que se hallaba inmerso en la serie de creación propia de Los Eternos, dejó el proyecto y este pasó a manos de Englehart y Gil Kane. El primero reescribió un guion de «La llegada» que el segundo llegó a dibujar a lápiz. Y en una de las convenciones de cómic a las que Englehart asistía, la «Bay-Con» de San Francisco, cogió la splash page de Gil Kane, que terminó de entintar Steve Leialoha y rotular Tom Orzechowski, y la presentó al gran público, reformulada como portada del libreto de la convención (el coche que aparece se arregló al entintar para que se pareciese al Lotus 7 del Prisionero, con su icónica matrícula KAR120C incluida). Sin embargo, finalmente ni la versión de Kirby (terminada, aunque con apenas cinco de sus diecisiete páginas entintadas) ni la versión de Englehart-Kane (solo dibujada a lápiz, sin rotular ni entintar), tuvieron continuidad. El proyecto de El Prisionero de Marvel se había convertido en una leyenda urbana... hasta el verano de 2018.

    Cuarenta y dos años después, el conglomerado editorial inglés que posee la licencia, el Titan Publishing Group, pudo reunir el material original de la fallida serie regular que, por razones desconocidas, Marvel nunca quiso terminar, ni por supuesto distribuir. Dicho material se hallaba disperso, pues fue vendido en su día a coleccionistas. Al ser un trabajo inacabado, no quedó otra que publicarlo como una Art Edition, con un tamaño mayor al comic-book, en base a escaneados proporcionados por Randolph Hoppe (del Museo Kirby) a partir de las planchas originales, todas ellas en manos de coleccionistas privados (el arte de Jack Kirby es propiedad de Rubén Blades y el de Gil Kane es propiedad de Bob Wayne). Un año después, en julio de 2019, Panini Cómics y SD Distribuciones recogieron tal cual la edición de Titan Comics para disfrute del coleccionista hispano. No es que se trate de una obra para «leer», ya que se considera un propósito inconcluso, aunque al menos sí que hay una de las versiones parcialmente montada. Nos encontramos ante una pieza de museo, un trozo de arte de gran valor, cuyo rescate se puede catalogar como un hecho más que afortunado.

    Este tomo supera el concepto de cómic. Se trata de un material de degustación para amantes del dibujo de Kirby y de Kane. Las dos versiones incluidas son el episodio piloto de la teleserie; no se ve mucho más que los primeros contactos del protagonista (Número 6) con la Villa. Eso sí, al menos la de Kirby, sin estar entintada en su totalidad, es legible a la manera clásica. La de Kane sin embargo son únicamente sus lápices con algunas anotaciones del guionista y del editor, aunque Rick Parker (Rut Serrano en la edicion española) se encarga de rotular los originales de Kane, para que el aficionado lo pueda leer a la manera clásica.

    El concepto de Art Edition supone que se han incluido gran cantidad de extras para una adecuada compresión de la obra inacabada. Para empezar, hay un prólogo de Mike Royer acerca de sus experiencias con El Prisionero (concretamente, con la anecdota de su encuentro con el actor Patrick McGoohan). Luego un artículo extenso de Steve Englehart con gran cantidad de interioridades sobre el proceso creativo. A continuación, se nos muestra el guion completo del número fantasma, a cargo de Englehart, junto con las planchas de Gil Kane. Así, tenemos dos formas de acercarnos a la historia dibujada por Kane: una pura, sin retocar, a tamaño grande; y otra en miniaturas, con los añadidos de los textos de Englehart para poder leer la aventura. Por último, dedicado a los fans, bastante información sobre la serie de la televisión británica. Incluye el dossier de prensa que facilitó ITC a todos los medios en 1967 y un texto de Rick Davy acerca del impacto del show en la tv moderna. Como pequeños añadidos tenemos unas biografías de Steve Englehart, Jack Kirby y Gil Kane, la plancha que Englehart llevó a la Bay-Con y una icónica splash page de Kirby coloreada por Mike Allred, a petición de Titan.

    El volumen se trata de un formato bastante lujoso, con papel de alta calidad para la reproducción y gran tamaño (34×26 cm.). Perfecto para su propósito como Art Edition, pensada para el sentido más visual.

    En conclusión, siempre es una excelente noticia recuperar proyectos malditos, que por razones incomprendidas, cayeron en el olvido. Y este El Prisionero lo es. Pocas veces puede el aficionado contar con la suerte de acceder a ese tipo de material. Máxime con autores implicados de primer nivel, como los ya citados Jack Kirby y Gil Kane. Si El Prisionero hubiera salido adelante, en cualquiera de las dos versiones, estaríamos sin duda ante un gran clásico de los años setenta. Pero no fue así. Aquí solo podemos atisbar posibilidades, brillos de eventualidades, de algo que pudo ser importante pero que ni siquiera contó con la posibilidad de ser. Observar la grandeza de dos gigantes del lápiz como Kirby y Kane, o el cómo hubiera enfocado la traslación literaria el guionista Steve Englehart, al tratarse de una serie de culto como esta, bien merece su parte de reconocimiento. No obstante, este tomo se concentra claramente en el sector coleccionista. Su valor intrínseco gira inevitablemente hacia el objeto, más que hacia la obra concreta.


lecturaymas

(891)
España (Madrid)
Antigüedad: 24/05/2012

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