GASTON CASTELLO BRAVO (1901-1986) . DIBUJO A TINTA - ENMARCADO CRISTAL 24 X 18 - ERMITA


2 fotos GASTON CASTELLO BRAVO (1901-1986) . DIBUJO A TINTA - ENMARCADO CRISTAL 24 X 18 - ERMITA (Arte - Dibujos - Contemporáneos siglo XX)

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    Gastón Castelló Bravo

    Gastón Castelló Bravo (1901-1986). El repertorio de técnicas experimentadas por este pintor es ciertamente amplio, incluyéndose la acuarela, pintura al óleo y mural, y sin olvidarse de una que desde la antigüedad no había tenido apenas continuación como el mosaico. De acuerdo con la formación tradicional, la obligación principal exigida a un futuro pintor descansaba en el dominio del dibujo, algo que él pudo practicar primero en Alcoy en el estudio de Cabrera Cantó, y, más tarde, decidida claramente su vocación, en Madrid, donde acude a las clases nocturnas que gratuitamente se ofrecían en el Círculo de Bellas Artes. Hombre inquieto, en 1926, decide marchar a París, donde se dedica -así lo refiere él mismo- a copiar cuadros de los pintores impresionistas entonces conservados en el Jeu de Paume. Parece lógico suponer que con ello, su paleta adquiriría, entre otros rasgos, unos tonos luminosos de gran riqueza cromática, privilegiando de manera destacada el tema del paisaje. Su estancia en París no le hace olvidar su tierra de nacimiento, y, a ella acude con frecuencia en los años treinta para pasar largas temporadas. Este período coincide con el momento en que se ocupa de la construcción de hogueras a las que impone un estilo propio. La Guerra Civil Española le va a dar ocasión de pintar lienzos de gran formato- algo que más tarde retomaría con gran empeño- en los que representa a personajes del bando republicano como Largo Caballero y Negrín. Ello tendrá consecuencias negativas, ya que a la terminación de la contienda Castelló es encarcelado por un período de año y medio. Para del tiempo pasado en prisión lo ocupa en desarrollar y practicar la técnica de la acuarela, utilizando de modelo a los propios presos. Ya en la posguerra, una vez cumplida su condena, realiza numerosos viajes por Europa y otros continentes, introduciendo -se dice que después de una estancia en Suiza invitado por Joseph Lachat- la técnica del mosaico. Ésta representa la etapa de sus más grandes composiciones, aunque con un carácter temático muy distinto al de su andadura republicana. Es, a partir de este momento, cuando alcanza un especial desarrollo en la técnica del óleo, pintura mural y mural, mostrándose en las tres como un consumado maestro. En todas sus representaciones suelen figurar tipos populares con los que se identifica, sin que él deje de ocuparse del paisaje, algo que siente profundamente, ya referido a su provincia como a lugares alejados. A esta etapa de madurez pertenecen una serie de óleos, depósito de la Cofradía de Pescadores de Alicante, que pueden datarse de los años cuarenta y cincuenta. De 1941 se considera "Madre e hijo". La escena, pese a un cierto componente social en el que no está ausente el drama humano, resulta apacible, a lo que algo contribuye el suave colorido. En primer plano, una madre resignada a la soledad por la frecuente ausencia del marido, sostiene en sus piernas a su hijo pequeño. El anciano abuelo, pintado con un cuidado exquisito, mira resignado aunque no sin cierta preocupación a su familia. Parecida escena en la que las faenas de pesca imponen una separación familiar se representa en "La despedida", muy posiblemente pintada por los mismos años. Una joven mujer a la que acompañan sus hijos, en una actitud que muestra un aire parecido a "Muchacha a la ventana", pintada en 1925 por Salvador Dalí, lanza un saludo de despedida al marido que se aleja en una pequeña embarcación que poco antes acaba de zarpar. Forman parte de la obra, unas típicas casas de la costa alicantina de líneas muy geométricas y un fragmento de un paisaje marino del que sobresales en el horizonte un perfil montañoso. Tipos duros, recios, acostumbrados al trabajo, nos muestra en "Calpe". Aquí, la silueta imponente del peñasco se alza majestuoso casi al mismo nivel que la figura del pescador que sostiene una pieza en la parte izquierda del cuadro. Pero, en su pintura, ocupa un lugar igualmente importante el tema paisajístico. Distanciándose de la corriente impresionista, aparecen más impregnaciones simbolistas e imaginarias en "Vista de Villajoyosa". La obra desprende un especial encanto, y, en ella, la luz es capaz de proporcionar una imagen irreal y cambiante del color de las montañas. Desplazando su punto de vista a la ciudad de Alicante, en "Castillo de Santa Bárbara", nos ofrece una de las mejores interpretaciones nunca realizadas de una amplia zona ocupada por el castillo y una parte importante de la capital.


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España (Barcelona)
Antigüedad: 19/10/2012

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