Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información AQUÍ

GORI MUÑOZ (Valencia,1906 - Buenos Aires, 1978) TECNICA MIXTA. RETRATO FEMENINO


5 fotos GORI MUÑOZ (VALENCIA,1906 - BUENOS AIRES, 1978) TECNICA MIXTA. RETRATO FEMENINO (Arte - Dibujos - Contemporáneos siglo XX)

  • Items: 1

    Estado: Normal (con señales de uso normal)


    Firmado en la parte inferior por el artista
     

    Medidas obra: 23 cm. de altura x 17 cm. de ancho 

    Medidas marco: 33 cm. de altura x 27 cm. de ancho 

    Se presenta enmarcada la obra
     

    Buen estado de conservación

    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    BIOGRAFIA DEL ARTISTA

     

    Muñoz Montoro, Gregorio. Gori Muñoz. Valencia, 26.VII.1906 – Buenos Aires (Argentina), 23.VIII.1978. Escenógrafo.

    Hijo del ceramista Gregorio Muñoz Dueñas, profesor y, después, en 1916, director de la Escuela de Cerámica de Manises. Cuando en 1922, su padre fue nombrado profesor de la Escuela de Cerámica de Madrid, compaginando ese trabajo con el de director de la Fábrica de Cerámica Riojana de Logroño, la familia se trasladó a la capital. Gori comenzó a prepararse para entrar en la Escuela de Arquitectura, al tiempo que se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Con diecisiete años recibió una beca que le permitió estudiar en Francia, momento que empieza a dibujar caricaturas que expone en Madrid y Valencia. Trabajó como dibujante gráfico, haciendo carteles e ilustraciones para libros, y creando asimismo decoraciones de interiores. De este modo obtuvo otras becas para viajar a París y gracias a una de ellas fue alumno de Fernand Léger. De hecho se encontraba en Francia cuando se produjo la sublevación militar de 1936.

    Durante la Guerra fue primero combatiente en Irún y después dibujante, siempre en el bando gubernamental. Finalizando la contienda, se casó en Barcelona con la actriz de La Barraca, María del Carmen García Antón, y juntos se exiliaron en Francia, para después embarcarse, con su hija recién nacida, en el vapor Massiia rumbo a Buenos Aires.

    En Argentina comenzó trabajando como ilustrador y pronto hizo sus primeras escenografías teatrales, llegando en 1940 a intervenir en doce montajes, sin abandonar su labor de ilustrador de libros.

    Su primera intervención en el cine se produjo bajo las órdenes de Gregorio Martínez Sierra, para quien creó los decorados de las tres películas que éste dirigió en Argentina, Canción de cuna (1940), Tú eres la paz (1942) y Los hombres las prefieren viudas (1943). A partir de entonces se dedicó sobre todo a la escenografía, interviniendo en más de ciento sesenta montajes teatrales entre 1940 y 1966, y en cerca de ciento noventa películas en treinta y dos años de profesión.

    Su importante carrera cinematográfica estuvo jalonada por numerosos galardones, entre ellos los concedidos por la Academia de Artes y Ciencias de la Argentina por Juvenilia (Augusto César Vatteone, 1943), La copla de la Dolores (Benito Perojo, 1947), Historia de una mala mujer (Luis Saslavsky, 1948), Dios se lo pague (Luis C. Amadori, 1948), Nacha Regules (Luis C. Amadori, 1949), Sangre negra (Pierre Chenal, 1951), Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1952) y Un ángel sin pudor (Carlos H. Christensen, 1953); asimismo el Instituto de Cinematografía le otorgó su Premio a la Mejor Escenografía por Más allá del olvido (Hugo del Carril, 1956), Las campanas de Teresa (Carlos Schliepper, 1957), Detrás de un largo muro (Lucas Demare, 1958), Zafra (Lucas Demare, 1959) y Bajo un mismo rostro (Daniel Tinayre, 1962). En 1967 la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina, que ya le había concedido nueve premios a la mejor escenografía, le nombró Figura Pionera del Cine Nacional.

    A principios de la década de 1970 enfermó y paulatinamente fue abandonando su trabajo como escenógrafo, hasta que en 1973 firmó su última película: Me gusta esa chica, dirigida por Enrique Carreras. Se dedicó entonces por entero a la pintura, celebrándose varias exposiciones con su obra en Buenos Aires.

    Gori Muñoz no perdió su nacionalidad española y, como muchos otros exiliados, no volvió a su país, pero con su importante labor, creó una escuela y dejó una huella fundamental en su país de adopción, renovando la escenografía tanto teatral como cinematográfica de Argentina.



Informar sobre este lote