Scruples (Judith Krantz) - Plaza & Janés, 1978, 1ª edición



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    CUBIERTA FATIGADA, CON ROZADURAS Y RASGUÑOS. INTERIOR EN BUEN ESTADO


    GÉNERO: Drama. Romántico. Intriga | Literatura estadounidense || COLECCIÓN: Novelistas del día || FORMATO: Rústica (tapa blanda), 496 pág., 19 x 13 cm  || ISBN: 840130248X

    Scruples es la historia del amor, deseo y triunfo de una mujer que se atrevió a lanzarse en busca de cuanto ambicionaba. En la opulencia de Beverly Hills, el refinamiento de París y el mundo despiadado de la alta costura, discurre la vida de Billy Ikehorn y se produce su metamorfosis en una de las mujeres más fascinantes del mundo.

    Wilhelmina Hunnewell Winthrop («Billy») es la poco agraciada hija de un retraído médico y pariente pobre de una acaudalada familia de los «Boston Brahmins» (o élite de Boston, los miembros de la clase alta tradicional de Boston que forman parte integral del núcleo histórico del establecimiento colonial de la costa este, junto con otras familias adineradas de Filadelfia y Nueva York). La vida de Billy cambia por completo cuando se marcha a vivir a París unos meses y descubre el poder de la moda para convertirla en una mujer distinta, elegante, sofisticada y ambiciosa. Cuando regresa a Nueva York, comienza a trabajar como secretaria y, después de una noche de pasión con su jefe Ellis Ikehorn, un señor mayor pero muy sexy e inmensamente rico, se casa con él.

    De la máquina de escribir y los aprietos para llegar a fin de mes a los viñedos de California, los apartamentos de lujo de Manhattan, las mansiones glamurosas de la Costa Azul y los hoteles de 5 estrellas en París, hay un paso. La felicidad sentimental, sin embargo, le dura poco a Billy porque su marido muere tras cinco incomparables años y ella consuela el vacío de su viudez con las compras compulsivas. Solo encuentra la paz cuando abre una tienda de marcas de lujo en Beverly Hills, «Scruples», una boutique fabulosa donde los ricos pueden satisfacer sus más extravagantes caprichos...

    En una época (finales de la década de los 70) en la que las grandes marcas no formaban parte de enormes conglomerados industriales que venden perfumes y bisutería sino que aún eran pequeñas maisons de París que vestían a la alta sociedad europea y estadounidense, Krantz entendió pronto que la moda dejaría de ser una manía de los adolescentes y los jóvenes o un privilegio de las grandes fortunas para convertirse en un gran espectáculo. A medio camino entre la novela rosa de toda la vida y el retrato casi periodístico de un universo entonces muy poco conocido, Scruples fue número uno en la lista de los libros más vendidos de Estados Unidos, tuvo una adaptación para la televisión en forma de miniserie y Krantz aún escribió una secuela directa posterior, Scruples Two: Fifteen Years Later (1992), en la que Billy vive un romance extramarital con un escultor en París y consigue que su tienda de Beverly Hills se convierta en un gran imperio mundial.

    AUTORA

    Judith Krantz (Nueva York, EEUU, 1928 Los Ángeles, EEUU, 2019) fue una escritora y periodista judeo-estadounidense, conocida por sus novelas dedicadas al género romántico. Además, Krantz escribió para revistas como Maclean's y Cosmopolitan, antes de conseguir con sus novelas llegar al top-ten del diario New York Times. Varias de sus obras han sido adaptadas a la televisión, con un total aproximado de más de 85 millones de copias vendidas en todo el mundo.

    Judith Krantz, que comenzó a escribir ficción a los 50 años tras destacar como periodista de moda, escribía de ropa «como de objetos mágicos que te transforman». Ese el tipo de historias que contaba Krantz, que reconocía no haber escrito nunca sobre «gente real», pues en Scruples, como en el resto de su obra, el dinero nunca se acaba y sus protagonistas son capaces de citar tres marcas en un solo párrafo. Porque en la teoría de Krantz, es el hábito el que hace el monje, aunque tan importante como el vestido, o más, es saber llevarlo y por eso ella misma era adicta a los bolsos de Hermès, que consideraba «una roca en tiempos de tormenta».

    Judith Krantz falleció en el verano de 2019 en el exclusivo barrio residencial de Bel-Air, en Los Ángeles, siendo inmensamente rica. Riqueza que logró escribiendo novelas sobre lo que ella misma llamaba, sin complejos, «sexo y shopping». Así tituló su propia autobiografía, publicada en mayo de 2000, en la que reconocía que era una «mimada» que nunca había tenido «fantasías románticas sino fantasías con ropa» y defendía su afición por la buena vida, que para ella consistía en poder gastarse fortunas en Chanel (la marca de referencia de sus novelas), hacer espectaculares viajes y vivir a lo grande. «Soy consciente de que cuando muera mi obituario será encabezado por la frase 'sex and shopping' y no me molesta en absoluto. Al fin al cabo, ambas cosas son actividades maravillosas», escribe Krantz en el prólogo de Sex and Shopping: The Confessions of a Nice Jewish Girl, reivindicando la ligereza que algunos le echaban en cara. En esas páginas cuenta que no comenzó a escribir novelas hasta los 50 años porque cuando iba a la universidad un profesor le dijo que no tenía talento y le costó mucho encontrar la seguridad para hacerlo.

    Aprovechando su conocimiento de los entresijos del mundo de la moda gracias a sus 25 años como reportera del sector, construía un mundo de fantasía, pero también atraía a las lectoras con su conocimiento de los secretos y manejos de la industria. Proveniente de una familia judía adinerada pero no rica, Krantz era hija de un publicista de Nueva York famoso por sus romances y una abogada de origen lituano. Empezó colaborando en revistas de moda escribiendo sobre tendencias, también sobre sexo y a los 30 años conoció a Steve Krantz, productor de televisión y cine con el que estuvo casada hasta la muerte de él en 2007.

    Steve Krantz alcanzó el éxito financiero con sus adaptaciones al cine y la televisión del gato Fritz y también fue el productor de muchas de las adaptaciones para televisión de las novelas de su esposa: además de Scruples en 1980, Princess Daisy (La princesa Daisy), Mistral's Daughter (La hija de Mistral), I'll Take Manhattan (Conquistaré Manhattan), Till We Meet Again (Hasta que volvamos a encontrarnos) y Dazzle (Paraíso privado), adaptadas todas ellas para miniseries de televisión en 1983, 1984, 1987, 1989 y 1995 respectivamente. Steve y Judith Krantz Tuvieron dos hijos, Nicholas y Tony, quien es uno de los agentes y productores de televisión más importantes de EEUU e impulsor de proyectos como Urgencias o El ala Oeste de la Casa Blanca.

    Aunque a la autora no le molestaba que se tratara de despreciar su obra llamándolas «novelas rosas» y ella reivindicaba la etiqueta, también pretendía que fueran un reflejo de primera mano del mundo de poder y dinero en el que le gustaba vivir. En I’ll Take Manhattan, publicada en 1987, la protagonista es Maxi, una chica de 29 años que se ha divorciado tres veces y además de vivir en la Torre Trump es amiga del magnate. Para remarcar un momento de agobio y tristeza de la protagonista, la novelista escribe que la pobre Maxi «ni siquiera escuchaba la versión de la canción de jazz que sonaba en el lobby de la Trump Tower. Tampoco se dio cuenta de la cascada de 24 metros que estaba funcionando al máximo ritmo de sus tres velocidades, ni las paredes y el techo de color mango y rosa construido con mármol de Breccia». En el libro, los vecinos del edificio, conscientes de formar parte de una clase privilegiada, se hacen llamar a sí mismos «las tropas de Trump». En la novela, Trump queda como un señor. Cuando la heroína vive un momento de apuro financiero debido a su shopping compulsivo de lofts, el magnate se niega a comprarle su propio apartamento como le pide ella por una cifra inferior a su precio. En lugar de ello, se lo presta y gracias a ese dinero, Maxi, que se ha arruinado agenciándose apartamentos en Nueva York y París tratando de llenar su vacío vital con compras como es habitual en estas novelas, encuentra su camino convirtiendo una pequeña revista de moda en la más importante y glamurosa de EEUU. El propio Trump, por cierto, aparece haciendo de sí mismo en una miniserie de la CBS de finales de los 80. Algunos, al contrario de lo que pudiera parecer, han visto en esta historia tan aparentemente frívola un testimonio del futuro del capitalismo y la ciudad de Nueva York, ya que la mayoría de los habitantes de la Trump Tower no viven allí sino que simplemente pasan unos días al año o poseen el apartamento para especular.

    Los 85 millones de ejemplares que vendió Judith Krantz en vida tienen más mérito si se tiene en cuenta que solo escribió diez novelas. Además de Scruples, el libro que la hizo rica y famosa, el otro gran éxito de la escritora fue Princesa Daisy. Publicada en 1980, cuenta la tumultuosa vida de una joven hija de un aristócrata ruso y una estrella de Hollywood que nace famosa y millonaria y debe aprender por el camino a sobrellevar su celebridad. Por esa segunda obra, la autora cobró un anticipo de 3,5 millones de dólares, un récord para la época. Ella decía que si a los hombres les gustaba ver historias de tipos capaces de realizar gestas increíbles y comportarse con un heroísmo irreal, ella creaba personajes que cumplían las fantasías femeninas y no tenía por qué pedir disculpas.


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España (Madrid)
Antigüedad: 24/05/2012

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