Mallorca, Menorca, Ibiza Mapa Plano de las carreteras y caminos de Mallorca. Gasolina Águila (leer)


8 fotos MALLORCA, MENORCA, IBIZA MAPA PLANO DE LAS CARRETERAS Y CAMINOS DE MALLORCA. GASOLINA ÁGUILA (LEER) (Coleccionismo - Mapas - Mapas actuales (desde siglo XIX))

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    Estado: Bueno (muy pocas señales de uso)


    Mallorca, Menorca, Ibiza Mapa Plano de las carreteras y caminos de Mallorca. Gasolina Águila

    Incluye mapa 50cm x 35,2cm en sobre de 18cm x 13,2cm

    Manuel Salas fue un auténtico visionario. Ni la gasolina ni los plásticos eran aún importantes cuando decidió instalar en Palma una refinería de petróleo. Sa Petrolera produciría queroseno para el alumbrado pero también aceites para motores y abonos químicos. Cuando el automóvil –y no el tren– pasó por su vida, no lo dudó un instante. En poco tiempo se convertiría en el fundador de la primera red de gasolineras de Mallorca.

    Mallorca, 1860. El desarrollo industrial empieza a diversificar sus resquicios en la Isla. Hay quien dice que ese siglo XX que se apunta a la vuelta de la esquina será el de la revolución de los combustibles. El momento en que los sólidos o gaseosos den paso a los líquidos y el petróleo se haga prácticamente con el monopolio.

    Los profetas estaban en lo cierto. Apenas ha transcurrido una década y el queroseno –principal derivado del petróleo– empieza a ganar terreno. Sólo acaba de empezar y ya se ha instaurado en la iluminación y calefacción de locales pequeños y viviendas. Es entonces cuando la voz de Manuel Salas suena por encima de las otras: él creará una refinería de petróleo en el raval de El Molinar.

    ¿Qué fue primero: la revolución en el sector energético o el surgimiento de las empresas petrolíferas? Una nota de Joan Llabrés en 1880 en Noticias y Relaciones Históricas de Mallorca es la primera referencia a Sa Petrolera: el nombre popular de la Sociedad Anónima Compañía Industrial y Mercantil de Mallorca para la importación y refinación de aceites minerales.

    La refinería se instaló en unos terrenos cerca del torrente de Na Bárbara. Un enorme complejo con molinos de refrigeración, chimeneas, viviendas para trabajadores y el edificio de Can Salas –hoy restaurado y visitable– que acogía las oficinas. El queroseno, utilizado para el alumbrado y la calefacción de pequeños locales, fue su primer objetivo.

    El nuevo siglo supone una revolución en Sa Petrolera. Tras la muerte de su fundador es el hijo, Manuel Salas Sureda, quien toma el mando de la empresa. Los cambios en el mercado energético se suceden. El desarrollo del automóvil y del motor de explosión interna –tanto en fábricas como en usos agrícolas– dispara la demanda de gasolina. Su elevado precio puso en jaque a técnicos y mecánicos que pretendieron sustituirla por alcohol o benzol.

    La Primera Guerra Mundial lo pone aún más de manifiesto; el motor de gasolina es mucho más potente que sus rivales y ésta comporta nuevas aplicaciones en la navegación, la aviación y las centrales eléctricas. Inevitablemente se convierte en el producto básico de Sa Petrolera y Salas Sureda crea su propia marca: Águila.

    En 1910 nace la primera red de surtidores de gasolina de Baleares. Al primero, colocado en la Plaza de España le siguieron 60 entre Mallorca, Menorca e Ibiza. Sólo en Palma se contabilizaban 14. Llega a diseñar, incluso, un mapa con todas las gasolineras.

    La felicidad absoluta –por lo menos en monopolio– dura poco. En 1920 Juan March crea una refinería en Porto Pi y se inicia la competencia. Sin embargo, apenas tres meses después de abrir, los vecinos denuncian ante el alcalde la emisión de gases contaminantes. Un peligro que, al parecer, confirmaron varios inspectores.

    En menos de un año –hay que recordar también que Salas Sureda era el «capitalista del maurismo»– el gobierno de Antonio Maura echa el cierre a la fábrica de March por incumplir las ordenanzas sanitarias y emanaciones tóxicas. También Sa Petrolera había recibido quejas pero, en su caso, el asunto se quedó en una batalla de acusaciones y defensas en la prensa. Las protestas por los trabajadores enviados a la calle fueron tan duras que la fábrica de March logró reabrir en sólo seis meses.

    En 1927 la situación se complica aún más. Con un Real decreto el Gobierno declara el monopolio del petróleo y crea CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo, S.A.). Un hecho que tanto la empresa norteamericana Standard Oil Company como la británica Shell intentaron boicotear.

    Al Gobierno no le quedó más remedio que acudir a la compañía rusa que abastecía a Juan March para evitar el boicot. Sin embargo, con la indemnización por la refinería de Palma –así como por otras en Sevilla, Valladolid, Palencia y Barcelona– Salas Sureda se convirtió en uno de los accionistas más importantes de CAMPSA.

    Mientras las instalaciones de ambas empresas se convertían en almacenes para el nuevo monopolio estatal, Sa Petrolera se reinventaba. Salas Sureda fallecía en 1942 y la refinería se dedicaba a la fabricación de jabones y colonias. Los primeros, una especie de aspirina gigante con el logo de la marca. Los segundos, unos perfúmenes de lavanda importada desde Francia que ayudaron a borrar el pasado oscuro del petróleo. En los años 60 se marchitó su última flor.


PEPALIBROS

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España (Barcelona)
Antigüedad: 09/06/2015

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