El ladrón de la Navidad es una novela de misterio escrita por Mary Higgins Clark y su hija Carol Higgins Clark. Esta obra se enmarca dentro del género de la novela negra y forma parte de la serie protagonizada por Alvirah Meehan y Regan Reilly, dos detectives amateur que se embarcan en diversas aventuras para resolver enigmas complejos. La trama se desarrolla en la pintoresca localidad de Stowe, Vermont, durante la temporada navideña. Alvirah Meehan y su amiga Regan Reilly, acompañadas de sus respectivas familias y de Opal, una amiga de Alvirah, deciden pasar un fin de semana en este acogedor destino. La elección de Stowe se ve reforzada por el hecho de que los responsables del Rockefeller Center están presentes para seleccionar el árbol que adornará el centro de Nueva York, una tradición navideña muy arraigada. La historia toma un giro inesperado cuando Packy Noonan, un hábil estafador que ha estado en prisión durante doce años, obtiene un permiso temporal y decide no regresar a la cárcel. Su objetivo es recuperar un valioso botín: un termo lleno de diamantes que había escondido bajo un árbol en Stowe. Sin embargo, al llegar al lugar, descubre que el árbol ha sido vendido al Rockefeller Center y será transportado a Nueva York al día siguiente. Ante esta situación, Packy se ve obligado a actuar rápidamente para recuperar su tesoro. Al día siguiente, mientras Alvirah y Regan se preparan para regresar a casa, descubren que el árbol ha sido talado y que Opal ha desaparecido misteriosamente. Este enigma desencadena una serie de eventos que llevan a las protagonistas a investigar la conexión entre el robo de los diamantes y la desaparición de Opal. A lo largo de la novela, se exploran temas como la avaricia, la justicia y la redención, todo ello enmarcado en un ambiente navideño que aporta una atmósfera especial a la narración. El estilo narrativo de las autoras combina elementos clásicos del género de misterio con toques de humor y calidez humana, características que han sido bien recibidas por los lectores. La obra destaca por su ritmo ágil y por la construcción de personajes entrañables que, a pesar de sus imperfecciones, logran conectar con el público. El ladrón de la Navidad ha sido elogiada por su capacidad para mantener el suspense y por ofrecer una perspectiva fresca y entretenida dentro del género de la novela negra.