Elegante vitrina de inspiración neoclásica, de principios del siglo XX realizada en madera de roble, acabada con una delicada pátina en tono blanco antiguo con matices en verde azulado y sutiles reflejos dorados. Su diseño destaca por el frontón arqueado con ornamentación tallada y guirnaldas decorativas, así como por sus puertas acristaladas con entramado geométrico que aportan ligereza y sofisticación.
El interior, también patinado en armonía con el exterior, cuenta con estantes amplios ideales para exhibir vajilla, cristalería, libros u objetos decorativos. Elevada sobre esbeltas patas, esta pieza combina elegancia clásica y distinción a cualquier ambiente.
Se trata de un mueble único y exclusivo, perfecto para salones, comedores o espacios de estilo clásico, provenzal o ecléctico.