El Monte Everest, el punto más alto de la Tierra, se muestra aquí con trazos llamativos y colores brillantes. El sol que se desvanece arroja calor sobre las laderas congeladas, convirtiendo la nieve en fuego y la sombra en profundidad. No es solo una montaña, es un momento de quietud en la cima del mundo. Óleo, lienzo. Fichado. Barnizado.