La pintura representa una escena de la Sagrada Familia en la que la Virgen sostiene al Niño Jesús mientras San José aparece arrodillado o inclinado en actitud de adoración.
En la parte inferior se observa un ángel o querubín, elemento frecuente en la iconografía barroca que simboliza la presencia celestial.
La composición es vertical y concentra toda la escena en un grupo compacto de figuras, lo que transmite un fuerte carácter devocional y contemplativo. Dimensiones - Alto: 28 cm Ancho: 36,5 cm