Inglaterra 1554. Tras la muerte de la reina María Tudor, que ha dejado al país sumido en un lamentable estado de decadencia y sacudido por una gran inestabilidad financiera y religiosa, sube al trono la joven princesa Isabel. Mientras el pueblo estalla de júbilo, la única preocupación de la nueva soberana es el regreso de su amado, pero su consejero lee urge a que se concentre en los múltiples conflictos que acechan al país.