Bryan (James Marshall) es un joven que, tras la trágica e inesperada muerte de su madre, se obsesiona con el uso de su cámara de video. Lo que comienza como una forma de documentar su duelo y buscar respuestas sobre la vida de su madre, pronto se convierte en una peligrosa adicción al voyerismo. Bryan empieza a grabar la intimidad de sus vecinos, amigos y extraños, cruzando los límites de la ética y la privacidad, hasta que la lente de su cámara descubre una realidad que no está preparado para afrontar.