Sonic tiene un problema que va más allá de los robots de Eggman: siente que en cualquier momento alguien descubrirá que no es tan bueno como todos creen. Este cómic explora el síndrome del impostor a través del erizo más veloz del mundo, demostrando que incluso los héroes dudan de sí mismos. Una historia perfecta para hablar con los más jóvenes sobre autoconfianza, miedos internos y el valor de seguir adelante aunque la voz en tu cabeza diga que no puedes.