Me imaginé un pequeño pueblo en algún lugar cerca de la frontera entre Francia y España, con tejados rojos y calles tranquilas. En el centro se encuentra un antiguo molino de viento. Cuando sus aspas comienzan a girar, parece que el viento de la montaña —la tramontana— cobra vida y se mueve por el valle. Esta obra está inspirada en la energía y el movimiento de Vincent van Gogh, especialmente en el cielo, donde el viento parece casi visible. Óleo, lienzo. Firmado. Barnizado. 70x100x2 cm