Traducción: Fernando Savater
En su «Summa ateológica», formada por Sobre Nietzsche,
La experiencia in-
terior y El culpable, Bataille culminó una de las aventuras intelectuales más singulares de nuestro tiempo. Alcanzó un discurso perfectamente propio, una escritura diferente, que no es el aforismo (nadie menos «sentencioso» que él), ni el diario intimo, ni la poesia en pro ni la autobiografía espiritual, ni el automatismo surrealista, pero que tiene algo de todos esos géneros, mezclados
con aspectos de la meditación erótica de algunos libertinos de Sade.
Su resultado es una narración filosófica juntamente deshilvanada y unitaria, rigurosa y divagatoria, emplazada bajo el signo del azar mucho más que bajo el de la necesidad sistemática. Pudiera decirse que Bataille es un místico lector de Marcel Mauss y amigo de Jacques
Lacan; sus logros espirituales se asemejan a lo expresado por los usuarios de algunas drogas alucinógenas, entre los que hay que destacar su semejante en lúcida angustia: Artaud.
En El culpable se habla de una visión iniciática de la amistad (recordemos la de Bataille con Maurice Blanchot, que ha llevado a éste a titular L'amitré a uno de sus más bellos textos), de los avatares de la suerte y del éxtasis, de la soledad como forma de exilio, de la esencia del pecado y de los atractivos del juego. También de la risa, de las inabarcables fronteras de la risa.
«He renunciado a aquello de lo que el hombre tiene sed», dice, y nada es tan paradójicamente humano como su reflexión sobre esta renuncia. Y la vibrante exhortación del amante contenida en El aleluya nos brinda en una página toda la filosofía erótica de Bataille.
En esta traducción se añaden algunos de los textos inéditos editados el volumen quinto de las obras en comletas de Bataille, pero no incluidos en a versión definitiva de El culpable. Son los referentes a la muerte de Laura, de una desesperada y luminosa belleza.
Editorial: taurus
Año: 1974
Encuadernación: Rustica
206 pags