En este libro, José Sócrates analiza la tortura en el contexto de la democracia, argumentando que algunas democracias, en su lucha contra el terrorismo, han intentado introducir la tortura dentro de un marco legal excepcional. Sócrates examina los aspectos históricos y éticos de la tortura, destacando los daños que causa a las instituciones democráticas. El autor desmonta las falacias sobre el uso de la tortura en casos excepcionales, incluso si se limita su intensidad o duración.