En 'Cigarras y hormigas', Carlos Álvarez-Nóvoa presenta un enfrentamiento entre dos mundos opuestos: el de las hormigas, con su estricta jerarquía y dedicación al trabajo, y el de las cigarras, que optan por una vida libre y despreocupada. Los jefes hormiga, irritados por la presencia de las cigarras, rechazan su estilo de vida. El conflicto se intensifica cuando las cigarras buscan establecer una relación amistosa y, posteriormente, solicitan ayuda, encontrando solo rechazo. La historia culmina con la partida de las cigarras hacia climas más cálidos, en un desenlace que invita a la reflexión sobre la tolerancia y el respeto a la diversidad.