En un cálido día de primavera en Berlín, se produce un asesinato en el Tiergarten. Sanela Beara, una joven policía, llega a la escena del crimen. Poco después, Charlie Rubin, la presunta asesina, es presentada al público, pero Beara tiene dudas. El psicólogo Jeremy Saaler, que participa en un informe sobre la cordura de Charlie, tampoco cree en la culpabilidad de Rubin. Ambos sospechan que el asesinato está relacionado con la infancia de Charlie en un pequeño pueblo de Brandeburgo. Un rastro oscuro les lleva a Wendisch Bruch, al punto de mira de un adversario que quiere preservar el descanso de los muertos en el pueblo a toda costa.