Tomar notas, trazar esquemas o dibujar, son gestos evidentes frente a un ruido continuo de fondo, actos de silencio que invitan a entrar y replegarse. Este cuaderno, pensado como refugio, también ha sido tomado por el murmullo; en sus páginas late la interferencia como un tapiz indeleble del que ya no podemos desprendernos. Es en este punto que habrá que empuñar la página en blanco como idea, a pesar del ruido, y seguir abriendo espacios de aliento donde abordar esos gestos que nos concreten. Entre y manche sin reparo