La Carla sueña con ser una sirena. Cada mañana se mira las piernas y los pies para ver si le ha crecido una cola escamada y brillante, pero nada cambia. Un día escuchó a su abuela decir: "somos lo que comemos" y decidió que comería solo pescado o alimentos que vengan del mar. Pero este plan, tiene un final no muy digestivo. Este cuento de la colección Ginjoler, incluye una adaptación a la lengua de signos catalana y un enlace a un audiovisual con el cuento animado y narrado en LSC.