Aunque pasen los años, las imágenes de la guerra siguen presentes en quienes les toco vivirla, historias como las que nos relata Kensaburo Oé en La Presa, ilustran situaciones absurdas a las que son sometidos quienes participan en ella. Un avión enemigo es derribado en una alejada aldea Japonesa, y su piloto que es negro cae preso; se convierte en un objeto de contemplación, todos quedan atónitos al ver como gesticula y pronuncia palabras ininteligibles. El negro es un trofeo de caza, todos se detienen frente a sus movimientos, su sonrisa, su sudor, su olor; es un extraño que a caído en manos de los cazadores. Todo el pueblo es el cazador y el piloto se convierte en una presa, lo tratan como si tuviesen enjaulado un animal salvaje. Lo alimentan blandiendo armas en todo momento y saben que sólo las cadenas pueden impedir que escape. Como si fuese un jabalí, le amarran los pies con unos grilletes que le hieren hasta dejarlo en carne viva. Pasan los días y el miedo que inspira se va perd ...