En este ensayo, Maurice Blanchot ofrece un testimonio y homenaje a Michel Foucault, explorando la riqueza de su reflexión sobre las experiencias límite y su relación con la literatura y el arte. Blanchot presenta una lectura fiel y sin prejuicios de la obra de Foucault, meditando sobre su estilo, ética individual y la importancia de la amistad intelectual.