Para Wilhelm Dilthey (1833-1911), la filosofía es inseparable de la vivencia y la reflexión históricas. Las "ciencias del espíritu" son por ello una instancia crítica de la convivencia humana, es decir: instrumentos del conocimiento y medios donde se valoran y discuten las crisis. Enfrentado al positivismo (más el de Mill que el de Augusto Comte), en aquella época la tendencia predominante, Dilthey emprende la tarea de revisar toda una tradición del pensamiento filosófico que parte de Kant. El historicismo es el ámbito y la perspectiva de esa investigación; la "fundación de las ciencias del espíritu", su resultado más vigoroso y fecundo. Psicología y teoría del conocimiento se integra en esa labor vastísima: de la poética a la gnoseología, Dilthey explora las posibles vertientes que darían significado a un edificio intelectual, metódico y crítico, sólidamente fundado.