Woody Allen es, sin duda, el más famoso de los neoyorquinos. \nDebutó escribiendo réplicas hilarantes para la escena judía de Nueva York, a la que accedió al poco tiempo componiendo un personaje de neurótico, que juega con su complexión enclenque, caricaturizado tras sus grandes gafas. Pasó por el teatro antes de escribir y dirigir su primera película, Toma el dinero y corre, en 1969. La pareja que formó con Diane Keaton, primero en la ciudad y luego en Annie Hall fue la que le catapultó de los primeros éxitos a la cima del cine de autor internacional. La parte autobiografica es evidente y el espectador sucumbe al encanto irresistible de los tormentos afectivos de personajes muy cercanos que se cuentan a traves del psicoanálisis.\n Manhattan insiste en la misma vena, y se abre con unos planos de la ciudad en blanco y negro de una belleza espectacular.\n Desde entonces, el mundo entero ha visto la casi isla con la mirada de Woody Allen. Toda su obra da fe de una memoria cinéfila prodigiosa, pero es sin duda la influencia de Ingmar Bergman la que reconoce con mayor intensidad en las películas más sombrías, tales como Interiores, Septiembre, Maridos y mujeres y Desmontando a Harry.\n Al colocar su cámara en Londres con Match Point, demostró que su cine podía sobrevivir a Manhattan. Dirigió a Scarlett Johansson y a una nueva generación de jóvenes actores secundarios, conquistó un nuevo público para quienes Annie \nHall y Manhattan se han convertido ya en joyitas del cine de repertorio.