Los cuartetos de este disco pertenecen a la etapa tardía de Shostakovich, caracterizada por la introspección y la experimentación:
Cuarteto Nº 11 en Fa menor (Op. 122): Escrito en memoria de Vasily Shirinsky (segundo violín del Cuarteto Beethoven). Es una obra inusual dividida en 7 movimientos cortos conectados.
Cuarteto Nº 12 en Re bemol mayor (Op. 133): Aquí Shostakovich empieza a experimentar con el dodecafonismo (series de 12 notas), pero manteniendo su lenguaje personal. Es una obra de gran complejidad técnica.
Cuarteto Nº 13 en Si bemol menor (Op. 138): Una de sus obras más sombrías. Está escrita en un solo movimiento largo y destaca por su atmósfera fúnebre y el uso de efectos percusivos en los instrumentos de cuerda.