Ergun, el vagabundo de los mundos de fantasía, siempre rodeado de la mágia y el terror, de signos cabalísticos, seres fabulosos y humanas vilezas.
Comès es un maestro absoluto de las formas, y hace gala de un trazo minucioso, desbordante de detalles y, sobre todo, una insuperable comprensión de la secuencialidad y la representación del movimiento. La creatividad de este magnífico artista belga se hace evidente en cada página, desde el llamativo diseño de sus personajes, hasta la arquitectura. Una mirada al salón del trono del dios viviente es suficiente para observar cómo, en una sola viñeta, pueden confluir el barroquismo de antaño con elementos arquitectónicos góticos, las líneas sinuosas y la simetría absoluta. Comès transmite un gran dinamismo en las escenas de acción, como podemos ver en la pelea entre el protagonista y un hombre mariposa, peculiar raza alienígena del planeta en el que ha aterrizado Ergün.