Los Aliados se arremolinan en Europa y ganan terreno. En un último esfuerzo por ganarse el favor de los franceses, Adolf Hitler, líder del Tercer Reich, se dirige a los estudios cinematográficos de Ville du Lac para rodar una serie de cortos propagandísticos. La SOE y la Resistencia quieren asegurarse de que esta sea la jornada definitiva.