Son varias cazuelas y ollas de barro refractario, ideales para cocinar recetas tradicionales.
Están hechas de arcilla cocida en horno a altas temperaturas (entre 1000 y 1100 °C).
Mantienen el calor durante mucho tiempo después de retirarlas del fuego u horno.
Se pueden usar en cocinas de leña, gas y hornos.
El barro potencia el sabor de los alimentos, dándoles un toque especial.