El Secreto de la Embajada Esta caja, desgastada por los años pero aún resplandeciente con sus grabados intrincados, perteneció al legendario diplomático Sir Alistair Finch-Hatton durante la convulsa posguerra. No era una simple caja decorativa, sino un sofisticado receptáculo diseñado por el servicio secreto británico para transportar documentos altamente clasificados. Los grabados alegóricos en sus paredes no eran meros adornos, sino un código visual que revelaba las rutas secretas de escape y los puntos de encuentro seguros para los agentes desplegados en Europa del Este. Cada panel grabador, una pieza de un rompeca