26 de sep, 2018 por Ignacio del Valle

Art Nouveau: coleccionismo modernista

A través del diseño exquisito, el Art Nouveau colecciona y dignifica todo género de materiales y oficios conquistando desde las Bellas Artes a la artesanía en la era industrial.


El Art Nouveau sintetiza el atrevimiento y desenfado de la Belle Époque (1871-1914). Curvas imposibles, libélulas y motivos orgánicos de vegetación salvaje que enmarcan al eterno femenino. 

El nombre de la modernidad

En Francia y Bélgica se le conoce como Art Nouveau. En Austria como Sezessionstil. Jugendstil para los alemanes. Modern Style, Liberty o Floreale para los británicos y en España se le denomina Modernismo. Un movimiento europeo que eleva a la categoría de arte los objetos de uso cotidiano: lámparas, sofás, cubiertos, espejos, enseres de tocador, estampados que han llegado hasta nosotros atravesando el tiempo y las tendencias estéticas con revivals cíclicos.

Mesa modernista Les Libelulles

La dignidad artesana en serie

El modernismo enraíza en los gremios. El movimiento Arts. and Crafts y las utopías de William Morris (1834-1896) que desde el Manchester textil reclamó las destrezas del trabajo artesano frente a la producción de molde. Esta reivindicación del diseño y de la forma pensada, fue el caldo de cultivo perfecto para la imaginación. Desde Bélgica y Francia el preciosismo de la ebanistería del Art Nouveau seduce a toda Europa y sus colonias en los cinco continentes convirtiéndose en un fenómeno global.

 

Acuarela modernista de Georg Strum Ardilla y Avellana

 

El modernismo es un estilo ecléctico que se retroalimenta de influencias del lejano oriente y también de África. Incorpora a la destreza manual del taller centenario los descubrimientos científicos y procesos fabriles a toda máquina. Para los puristas el Art Nouveau se desarrolla entre 1890 y 1910. En las décadas de 1910 y 1920 cede paso al Art Decó que se distingue del modernismo por la contención ornamental y funcionalismo racional.

El Art Nouveau es identificable por el tratamiento de las curvas y el carácter vegetal de su estética orgánica. Su rupturismo llama la atención frente al predecesor estilo neoclásico de frontón y columnata. El modernismo toma un impulso arrollador en la arquitectura civil: mercados, estaciones ferroviarias, liceos, marquesinas de metro y hotel, mobiliario urbano.

 

Cartel modernista de Cognac Quevedo

 

Las líneas modernistas también invaden a los objetos del día a día cotidiano: juegos de tocador, espejos, metalistería, joyas, lámparas, cristalerías, cerámicas e incipiente diseño editorial. El nacimiento de la seductora publicidad se alía con las formas sinuosas y un ideal femenino delicado, pálido, filiforme, al borde de la tuberculosis, que contrasta con la tez bronceada y formas recias de las trabajadoras del campo que emigran a la capital.

 

Pastillas laxantes Prats

Gaudí: el apóstol del modernismo

Antonio Gaudí (1871-1926) a través de sus creaciones universales como la Sagrada Familia, la casa Batlló, el parque Güell en Barcelona, el Capricho de Comillas en Cantabria, incluso el edificio Botines de León es el máximo exponente del genio modernista. Todas las artes aplicadas se integran y ponen al servicio de la portentosa arquitectura de su imaginación.

 

Casa del Guarda de Parc Güell por Antonio Gaudí

 

El modernismo y su legado se puede disfrutar a través de los miles de objetos, revistas, libros e incluso películas de cine mudo que han atravesado la memoria hasta llegar intactos al siglo XXI. La personalización, el trabajo exquisito y a medida, es el espíritu de una corriente adelantada a su tiempo digna de preservar.

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