medallas militares

28 de may, 2019 por Ignacio del Valle

Medallas militares y civiles

Las medallas militares antiguas, las condecoraciones y las insignias, son preciados objetos de coleccionismo, tanto por su valor histórico como por su diseño ornamental.


El reconocimiento social que conlleva una condecoración, medalla civil o militar es motivo de orgullo y, cómo no, también de envidia. En una nación tan antigua como España, la noria social a veces gira. Es fácil encontrar ramificaciones en el propio árbol genealógico hasta la espuela del Cid Campeador o la herradura de Babieca si viene al caso.

La fortuna se deja ver en esos altibajos de sagas con fundadores empresarios, segunda generación millonaria y nietos mendicantes. En otra esfera alterna la nobleza de título aristocrático, latifundio conquistado por glorioso hecho de armas o servicios a la regia majestad de trono. Los cuerpos de seguridad del Estado asimismo disponen de un itinerario laureado para recompensar a sus esforzados miembros los actos heroicos que les caracterizan.

 

Medalla militar

 

Condecoraciones de gala

En sus memorias, el canciller de Hierro Otto Von Bismarck, una de las personalidades más influyentes en la Europa del siglo XIX, se permite aligerar la lectura de sus intrigas con notas anecdóticas de crónica social. Respecto a su desempeño como embajador en la corte zarista de San Petersburgo y su paso por Francia, aconseja para la vida social de París lucir banda y condecoración a diario para ser tratado con consideración.

A los todocoleccionistas de larga data y aficionados a la historia gráfica nos es familiar el huecograbado de paisanos de uniforme o frac, sombrero de copa, condecoraciones en la solapa y una banda (como de miss) cruzando el chaleco. Complementa la escena con una orquesta de música a pie de andén. Esa imagen extemporánea se reproduce en la actualidad en las recepciones con código de vestimenta de gala y cenas diplomáticas.

 

Medalla militar francesa

 

Medallas militares para el recuerdo

Algo tan valioso como una decoración bien visible en la vitrina, o extraviada en su estuche al fondo de un cajón secreto de escritorio. Una medalla siempre da testimonio de un hecho heroico, un servicio a la patria, una recompensa prendida con alfileres que gracias a todocoleccion resurge del olvido para ser tratada con la deferencia debida en manos de guardianes que reconocen y valoran su importancia.

Joyas de diseño  

Las condecoraciones fascinan porque además de la distinción que atestiguan son auténticas joyas de diseño en muchos casos personalizadas por minuciosos orfebres. Oro, plata y bronce realzados con pedrerías, leyendas y esmaltes. Pero sobre todo porque una condecoración siempre refiere a una historia singular.

 

Medalla Fernando VII

 

Los franceses presumen de su napoleónica Legión de Honor considerándola la primera condecoración de la era moderna que conlleva la pertenencia a una sociedad con sus rangos, remuneraciones y privilegios. Concedida por méritos en campo de batalla o por los servicios prestados en la sociedad civil, premia los aportes excepcionales desde el punto de vista intelectual o valentía de efeméride bajo el fuego enemigo.

Condecoraciones distinguidas

En España es mítica la orden del Toisón de Oro o la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, Real Orden de Isabel La Católica o Alfonso X el Sabio, entre otras distinciones civiles. Hay condecoraciones y medallas que son icónicas bien porque ameriten la conducta premiada o por la relevancia de la entidad, persona o estamento que otorgan la distinción. Condecoraciones honoríficas, omedallas pensionadas con recompensa económica.

 

Condecoraciones militares

 

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