Ibertren.

14 de oct, 2022 por Adrián Cortés

Ibertren, coleccionismo a escala

Ibertren impulsó la afición por el modelismo ferroviario en España. Los hogares de finales del s. XX fueron decorados con estas maquetas que hoy son objeto de colección.


La mejor vía para recorrer la historia ferroviaria de nuestro país es hacerlo sobre las locomotoras de Ibertren, pionera y propulsora de la afición por el modelismo nacional.  Aunque había empresas como Electrotren y jugueterías como Payá que ya habían comercializado colecciones de trenes más o menos realistas, fue Ibertren la primera en producir en serie sus productos en escala N (1:160), la segunda más usada a nivel mundial tras H0 (1:87).

Siguiendo los estándares internacionales, las locomotoras, los vagones y sus enganches facilitaron la expansión de la marca y sus productos. Paralelamente, Ibertren comenzó a innovar y lanzó al mercado una nueva línea llamada 3N. Si la escala N toma los dos polos de corriente de la vía, la empresa catalana apostó por un modelo con tres carriles.

 

 

Innovación fallida

Si bien es cierto que el Ibertren 3N mejoraba la captación de corriente, al tener doble superficie de contacto que el sistema N tradicional; estas locomotoras eran incompatibles con el resto de marcas a nivel mundial. Una exclusividad que les dejaba fuera del mercado; una decisión incomprensible para una marca que apenas sumaba docenas de referencias, lejos de gigantes internacionales como Märklin.

El modelismo ferroviario nace de la tendencia a la imitación de la red real, reproduciendo locomotoras, vagones y sus enganches, paisajes, accidentes orográficos, túneles, puentes, trazado de vías, semáforos… Todo un universo a escala que gana un impagable valor histórico y coleccionista.

 

 

Del juguete al coleccionismo

Consciente de la necesidad de recrear el ambiente, Ibertren comercializó desde el inicio diversos 'packs' con los que empezar a jugar: locomotoras, vagones y vías para dar forma al circuito y un transformador para poder mover los trenes. De este modo, la empresa de Barcelona comenzó a trabajar los elementos de decoración: cambios de aguja, carreteras o estaciones con andenes icónicas como la de Salou.

Aprendiendo del fracaso comercial del 3N, Ibertren decide lanzarse al mercado H0 con material de dos carriles y en corriente continua para competir directamente en España con Electrotren. Fallido el experimento, la marca catalana descartó redoblar su apuesta y, además, se abrazó a EXIN para usar los motores de Scalextric en sus locomotoras. Una decisión que, a la postre, acabaría con la absorción de la empresa antes de entrar en bancarrota.

 

 

Recrear la realidad

El Talgo III y la serie de 304 de Renfe lideraron los primeros catálogos de locomotoras en H0, que Ibertren lanzó junto a todo lo necesario para construir una maqueta: catálogo de vías con radios distintos, rectas y desvíos, en versión manual o eléctrica; accesorios eléctricos como transformadores, placas de conexiones o elementos de control de desvíos; set de personajes; y recambios de motores o aros de adherencia.

Las locomotoras de Ibertren recorren ya más de medio siglo y sus vías se extienden por todo el mundo hacia andenes tanto jugueteros como para el público adulto, que ha hecho del modelismo ferroviario un arte coleccionista.

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